Mes: agosto 2014

*De México a Nueva Zelanda en velero. Ahora  transcribo desde tierra los diarios de un año en el mar.

01/Marzo/2013

Camino por el lujoso corredor del hotel en la mañana,  regresaba al muelle después de usar los baños. Con el cabello alborotado como siempre, cara de modorra, y shorts pijama paso frente la entrada del Mayan Palace, saco mi identificación y mi llave electrónica para abrir la puerta, entro al puerto. Camino rápido tarareando una canción “The Cat Empire” … we belive… we support… living life cuz live is short… la la la… Veo a Suzan y Kieth una pareja americana, retirados a la vida de mar a sus 65 años. Paso entre barcos azules, blancos, monohulls, multihulls, otros grandes de motor, saludo con la cabeza de ves en cuando, llego al final del muelle B40 dónde En Pointe, el pequeño trimaran amarillo, está atado. De un salto ligero subo a cubierta, tomó una manzana, pongo música, me siento de piernas cruzadas en la sombra y observo los dos grandes y relucientes yates a motor que tenemos por vecinos y como llevan trabajando en ellos todas las mañanas desde el día en que llegaron. !Ha, eso me recuerda! Por estos días yo estoy a cargo, siendo la única persona a bordo mientras Tom se fue de visita a US.

Así empieza un día normal en el muelle. A la mañana la gente de los veleros se filtra/inmiscuye al hotel para usar los baños antes de que los turistas en las cómodas habitaciones allá arriba despierten. Entonces se enciende la radio, se localiza el canal y se escuchan las noticias marineras a las 8am. Hoy yo hago el check in: “En Pointe, cambio”. Me hago un café mientras escucho los chismes del mundo de los veleros, el clima, quien se va y viene, quien vende por cuantos cocos una pieza de noseque.

¿Cuándo la normalidad fue invertida, y lo “diferente” ahora es “normal”?
No me dí cuenta que hablar de millas náuticas con los vecinos, de nombres de puertos, partes de barcos y listas de provisiones se estaba volviendo lo “normal” hasta el día en que desperté por la mañana sabiéndome flotando. Inmersa en este mundo.

Sería divertido empezar a llamar hogar al hotel Mayan Palace y su puerto. Aunque no muy lejos de una realidad. En estas semanas he ido cruzando mundos sin trámites fronterizos ni pasaportes sellados, mundos que no tienen lineas territoriales, que se colapsan en un sólo momento y punto geográfico...

Como la señora L que trabaja en el hotel. La escuché sorprendida hablar sobre sus viajes en varios países trabajando y mandando dinero a sus hijos. Ella tenía una visión distinta acerca de la gente de los barcos. Me platicó del tipo de marineros que pocas veces se les ve a tierra, que viajan en barcos cómodos y lujosos, que no necesitan casi de ayuda, de esos que van vestidos con todo el atuendo de marcas náuticas: playera de navegación, shorts, zapatos, reloj y hasta los calcetines de navegación.

Viven en distintos países, en distintos mares, pero siempre llevan su propio mundo acuestas, dentro, en su barco, donde comen y hablan lo mismo de siempre. No salen ni se enteran de lo que son los lugares que pisan y dicen que han conocido México después de pasar unas semanas tomando el sol. Lo único que cambian es la vista que se ve desde su ventana.

No es la geografía. En el Mayan hay el mundo del hotel lujoso con sus veleritos en el patio trasero, donde usamos una cubeta como baño.

No es la geografía. Aquí en Puerto Vallarta es donde pasé las vacaciones familiares de la niñez, incluso mi casa queda a unas horas… y sin embargo me siento tan lejos, como si ya hubiera arribado a nuevas tierras lejanas estando en el mismo México.

No es la geografía. Como dijo la señora L ” algunos marineros van por distintos países llevando su mismo mundo dentro, cambiando solo la vista desde sus ventanas”

No es la geografía. Ni tampoco la diferencia es vivir en velero o a tierra, o de ser “viajero” o “local”…

En el mismo punto geográfico hay tantos mundos donde las normalidades son intercambiables, en la misma esquina hay tantos mundos, en el mismo puerto hay tantos mundos.
Los distintos mundos están aquí, en este mismo instante, en uno mismo.

bach

agosto 21 / Diario
Veo una rienda suelta y la cojo, un estrecho por donde meterme entre las palabras. Entonces se van abriendo. Te he dicho que a veces me hallo suspendida en un momento continuado eternamente cuando las gotas caen en el tejado y debo quedarme quieta, quietísima, casi aguantando la respiración escuchando el golpeteo galopante de su anuncio contra el tejado y viendo como se van escurriendo de apoco por la ventana hasta deshacerse por completo.

*De México a Nueva Zelanda en velero. Ahora  transcribo desde tierra los diarios de un año en el mar.

24/Feb/ 2013 – Nuevo Vallarta, México.

Ésta sería la prueba de fuego. Ahí estaba en la cubierta, era de plástico y con bordes anchos (parecía bastante cómoda de hecho), ni tan grande como de esos botes de cemento pero tampoco pequeña. Apenas la medida justa para…

El momento crucial para decidir si voy a cruzar el pacífico abordo de En Pointe. Era éste.

Tom me citó para tener una plática seria antes de venir a vivir abordo. Yo estaba al principio un poco nerviosa, pensé que hablaríamos de pasaportes, seguros médicos, gastos, o tal vez un permiso firmado por mi mamá como en la primaria. Vaya saber que son “asuntos serios” en estos términos, no todos los días uno habla de cruzar un océano en velero y yo no tengo ni idea.

Llegué a la Marina en Paradise Village. Un puerto en medio de un complejo de hoteles de lo más fresas. Caminé entre grandes y lujosos veleros, y al doblar una esquina, al final de uno de los muelles de madera crujientes, entre ese brillante catamarán y ese otro barco de motor blanco reluciente, ahí con la mejor vista hacia las montañas, estaba el velerito amarillo atado con un par de cuerdas por delante y por detrás.

Tom sentado en el cockpickt (o área donde los veleros llevan el timón) con los pies cruzados al aire en el respaldo, gorra y lentes. Me invito a subir abordo y me quité las sandalias. Ahora descubriría todo el meollo del asunto importantísimo que debíamos hablar.

¡En Pointe no tiene baño! Bueno, tiene uno pero es para ocasiones “especiales” cuando realmente el clima sea malo. Dijo Tom, si no tienes problemas usando una cubeta entonces ya no hay más que hablar, comprendo si no te gusta porque no a muchas chicas les gusta usar una cubeta como baño… y qué decir de la ducha en cubierta.  Aquí soltó una risita medio nerviosa y esperó en suspenso mi respuesta…

¿¡Hacer del baño en una cubeta!? ¡Que alivio! Se trataba de esto. ¡Claro que no me importa usar una cubeta!

 

Consejos  sobre como hacer del baño en una cubeta (abordo un velero):

1) Asegúrate que tiene una cuerda amarrada a la agarradera.

2) Usando la cuerda, tira la cubeta al mar y llénala con un tercio de agua salada.

3) Colócala en un lugar seguro, y de preferencia privado.

4) Al sentarte ten cuidado de no quedar atorado. 

5) Cuando hayas terminado, tráela a cubierta con EXTREMA cautela y VIGILA QUE:

-NO TIENES VECINOS nadando o viéndote alrededor. (hay varias anécdotas al respecto de este punto)
-Alguien abordo no está usando la llave de agua salada para lavar los platos.

6) ¡Observa de donde viene el viento antes de tirar el contenido!

7) Una vez que estás a favor del viento. Libérala al mar. Los peces serán felices.

 

Las grandes ventajas de usar La Cubeta:

1) No tener que arreglar el baño (alivio para los capitanes) ni  limpiarlos (alivio para la tripulación).

2) No tienes que bombear, ver como gira y gira esperando con el alma en un hilo que todo se vaya y nada regrese antes de que el capitán o la siguiente persona abordo use el baño.

3) Puedes colocarla donde sea. Si hace calor la pones en un lugar fresco, si llueve la mueves dentro del techo, si te apetece ponerla en cubierta igual da.

 

Consideraciones al elegir La Cubeta más apropiada:

1) Debe elegirse una de tamaño perfecto, que se ajuste a la medida de tu trasero sin que te atores. Si puedes probarla sentándote en ella antes de comprarla, mucho mejor.

2) Debe ser de un material resistente, para que no se doble con el peso.

3) Son mejor los colores fuertes que los claros, cuestiones de estética a la vista.

4) Cuida que los bordes sean anchos, para que no lastimen en las piernas al sentarse.

5) Procura darle una limpiada de vez en cuando porque si no empezara a crecer musgo!

la cubeta

agosto 8 / Desafío Creativo
{Día 15 de 30}

N me escribe  “Tengo una importante pregunta que hacerte: ¿Cómo escapas del aburrimiento en la vida cotidiana?”

Hmm… No me aburro, le digo, porque tomo mucho té.