Mes: agosto 2015

agosto 31 / 30 días de regreso

Entonces uno cree que se gradúa de soltador de amarras
Y en cada puerto se lleva una sorpresa,
por valiente tripulante, pirata o poeta,
cada muelle una distinta estrella, cada isla una atadura nueva,
Soltemos las amarras de la barca
Soltemos ligaduras de la mente, de las venas…
Y que zarpe el alma.

Foto: Llegando a Mt. Maunganui abordo de Persimmon. Nov 2014

agosto 29 / 30 días de regreso

Esto de soltar.

Quedan tres semanas. No es que sienta estrés, es que siento una profundidad que se acerca y me come, es la profundidad de dejar las cosas que conoces, porque aquí ahora se convirtió en lo conocido, esto, este país extraño y lejano es lo familiar, lo cómodo y querido. Hay una profundidad en el soltar, soltar las cosas como se sueltan las cuerdas de un velero y este tipo de profundidad trae certezas, inspiración, y ese sentimiento de ser arrastrada  hacia adentro como si del centro de la tierra se tratara, como una gravedad hacia el interior de uno mismo, hacía la reflexión, hacia la contemplación, hacia la apertura de vivir los momentos abiertos y palpables y en el presente, porque son los últimos y los únicos (aunque todo en la vida es de por sí así: único) esto de dejar hace más consciente esa parte de nosotros que siempre está con nosotros y hace más palpable la parte de nosotros que puede cambiar: las cosas de alrededor, la ropa, los paisajes, la comida, lo que me gusta aquí (la quietud y tranquilidad) por lo que me gusta allá (el movimiento y los colores),  esas y todas las otras cosas que se me pegan a la identidad de quién soy. La profundidad de poder irme, es la profundidad de saber que no soy lo que está aquí o allá, si no lo que está adentro. Y eso, es estar libre.

agosto 27 / 30 días de regreso

Tal vez me inventé el invierno para quedarme en cama, los mapas como excusa para saltar fronteras y los bordes como excusa para escribir. Tal vez me inventé los amantes como excusa del amor, y tal vez nos inventamos los nombres para podernos nombrar a nosotros mismos. L me pregunta mientras nos miramos ¿eres otra de verdad o es que eres yo?

– Las dos cosas, respondo.  

¿No te has dado cuenta de que nunca, nunca en tu vida vas a poder ver tus ojos como yo los estoy viendo? nunca vas a conocer tu propio olor como yo lo conozco porque para ti ya es tan familiar que no lo puedes distinguir.  

Es que, tal vez teníamos que ser dos (o muchos) para podernos mirar las caras, olernos y para poder sabernos, porque, si fuera sólo uno, nunca se vería a sí mismo. ¿cómo pudiera conocerme a mi misma sin la experiencia de ser yo?

Aún así, cuando te veo a los ojos me veo a mi.

Y ese es el misterio.

agosto 25 / 30 días de regreso

Cada casa que habito y abandono
es como cambiar una cáscara,
cambiar la piel, la forma, el color,
los aromas, los sonidos de la mañana
y la luz que entra por cada
ventana.
Cambiar de casa no es cambiar de hogar,
Es cambiar la cáscara del hogar.

 

#30díasdeRegreso

agosto 23 / 30 días de regreso

¿Dónde está la entrada? Toco la puerta como si las palabras vinieran de afuera, como si las buscara al frente mío y pudiera hacerlas aparecer frunciendo el ceño y cerrando fuertemente los ojos.  – Ay, debo escribir hoy también- le digo a L.

Ayer no pude escribir  resulta que pensaba al revés y cuando pienso al revés no puedo escribir… ante mí veía lectores anónimos con sus ojos que escudriñan algo. Demasiado personal dice una voz allá atrás. Debo olvidarme de todo, para escribir hay que estar locos, para escribir hay que arriesgarse porque no se puede estar abierto sin dejar pasar a los de afuera, no toco la puerta, si no la abro para que entren.

Escribo para decir presente, solo para decir estoy aquí,  dejando pasar a quien quiera, dejando pasar a la inspiración si le da la gana, o lo que sea que se encuentre revoloteando por aquí, tal vez una idea, tal vez un cuento o un poema, tal vez nada, tal vez hoy en Napier solo hay un domingo cualquiera, de esos en los que nos quedamos abrazadas durmiendo hasta tarde.  Tal vez simplemente hoy se hizo para que escribiera de nuestra vida en la casa de Napier, tal vez para que dijera cosas como: cocinas muy rico, me gustan tus zapatos, y esas botitas cafés que tienes. Porque la verdad es que en los últimos días cuando pienso en escribir de algo sólo pienso en escribir de ti. ¿Por qué hablar de estas cosas aquí? Porque -afortunadamente- en la literatura como en la poesía es válido hablar de cualquier cosa, de la muerte de la mosca, del arte de perder, de los veleros que parten, del silencio y las casas, de los pájaros en la boca. En la literatura y en la poesía tampoco sabemos cuánto es realidad y cuánto parte del folklore, o de la intensidad de decir algo en nuestro propio código secreto, como  dice M “me masturbo y no me da miedo” y pienso en mi niñez y pienso en lo que pensaba cuando escribió esto pero ¿quién sabe exactamente?

El lenguaje es una cosa que fragmenta al mundo, dice “yo” y “tu” a lo que es lo mismo, ponemos los nombres y los tiempos y ahí nace la fragmentación. Sin embargo la poesía es lo contrario, la poesía es romper esas líneas, romper ese  lenguaje y el orden para crear otro universo de cosas ilógicas e irracionales que revuelcan a la mente, la pervierten o la dejan de lado, porque la poesía no se lee con la interpretación se lee con el sentimiento y la emoción.  Así es como dejó la puerta abierta de la entrada, porque para saber escribir hay que escribir, para saber nadar hay que meterse al agua,  para saber amar hay que dejarse ir en el amor.

#30díasdeRegreso

agosto 20 / 30 días de regreso

Que la máquina que hace pasaportes se rompió,

que me dicen hoy en la Embajada de México, que regrese otra semana a la capital en Wellington, que el señor técnico está haciendo reparaciones, que no saben cuando, que somos tan mexicanos hasta en Nueva Zelanda.

Ayer empaqué, dejé a los cachorros en casa, me despedí de L, tomé un bus de algunas horas, me levanté temprano, me puse mi mejor pantalón o los jeans más decentes que tengo y me planté ante ese edificio de la esquina con la pequeña bandera de México al frente. Entré no sin un leve susurro que me decía ¿y si me preguntan? “-Si me preguntan, pues les contesto” decía ese otro susurro más claro que el primero.

¿Que qué hago aquí, que cómo llegué, pero si ya te hiciste un nido,  te apropiarse las raíces y las ramas, te bebiste el agua del mar, te comiste todas las cosas ricas, la pasaste bien con las más guapas, te adoptaron como familia maorí, y ahora si, quieres tu pasaporte mexicano… Pues la máquina que hace los pasaportes, ¡se rompió!

No hubo preguntas, ni tampoco me sorprendió lo de la máquina. ¿que podría ser más mexicano que esto? Ha mi país querido de las cosas tardes, los sin-sentidos, los ilegales, los políticos, el protocolo, y esa forma de hablar de los más diplomáticos disculpándose. Que puedo decir, que le voy a poner una velita al técnico que hace las reparaciones, así, a la mexicana, y que a ver que pasa.

#30díasdeRegreso

agosto 18 / 30 días de regreso

Pasó el domingo y el lunes y ahora está pasando el martes mientras veo los segundos a las 11:59 llevándose de mí un día más en este país, en esta casa en esta cama, en el invierno, contigo.
Hay un misterio emocionante e intimidante (inspirador o aterrorizante) en no saber lo que sigue, en no saber lo que uno va a escribir a continuación. Dicen que uno de los más grandes errores del escritor es intentar saber lo que va a escribir con antelación, cuál será su próximo poema, su próximo escrito. Intentar saber lo siguiente que va a salir desde aquel lugar desde nos regalan flores (o gusanos) es intentar saber lo que traerá el verano, la lluvia o la vida. Entonces uno escribe y algunas veces (después de muchas líneas) escribe algo que se siente como a eso, como a eso justamente que se sentía y fue expresado con las palabras exactas y se siente tan bien, y uno se pregunta ¿podré hacer esto alguna vez de nuevo? Me pregunto cada vez que me siento ante el cuaderno o el teclado ¿cómo lo hice la última vez? No tengo ni idea, como tampoco tengo idea de lo siguiente que voy a decir, de lo siguiente que va a saltar sobre mí como un mono de entre la selva pidiéndome ser relatado, de lo siguiente que partirá como rayo o que caerá pesado como una mierda de vaca y no me gustará (porque a veces no me gusta pero de eso yo no tengo control). Tal vez deba dejar surgir las palabras y luego derramarme sobre ellas como un charco de sangre negra que brote de mi a borbotones y señale el inicio de todos los significados.
Algún día escribiré algo, algo como hoy y como esto pero será diferente. Escribiré las palabras correctas en el momento correcto en el tono correcto y además será todo sencillo, natural e inocente como respirar. Cuando escribir sea como respirar dejaré de hacerlo.
Me hará.

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agosto 16 / 30 días de regreso

Ya no es de mañana

El sol acaba como una mancha que se aferra al cielo y llora el rojo. Ya no es de mañana en la vida del hombre cuando uno ya vive de futuro. Hoy no he visto el reloj pero sé que es tarde. Hoy me dijo un amor que mirando la luna recordaba otro amor, que pensó estar completo, que pensó estar incompleto.
Ese pensar que algo falta, esa tristeza por las cosas vacías, esa nostalgia.
Es confundir que lo que se espera es el futuro.
Es confundir la falta de algo con la falta de uno mismo.
Eso que se anhela cuando cae la tarde es estar ahí sin darse cuenta de que se está.
Es no darse cuenta de estar.

#30díasdeRegreso