Categoría: Vida

mayo 11 / Diario

¿Qué hay más allá de la comida de mi abuela? Chilito verde con tortillas recién echadas, canela y humo. Truenos estrepitosos acercándose, levantando el polvo. El Calimán y la Paloma, estirándose despacio bajo el sol. Las nopaleras que lo invaden todo. Como una vez lo hizo el mar. Hay días en que vuelvo a ver ese mismo mar. Y les escribo o me escriben, les muestro fotos de la casa, del maestro de obra, de César nuestro trabajador de mi y de ella cortando nopales levantando piedras y me dicen ¡ha Tulia! viéndome desde ese otro mundo. Y yo sé…

octubre 18 / Diario

Hace un año que volví a México, me recuerda Facebook en un intento de preservar las memorias del olvido. ¿A dónde va a parar el tiempo? Recuerdo que el Rancho estaba tan verde, y después de 3 años sin verlo, aún más. -Este año la cosecha se dió, llovió hasta Octubre. Decía mi abuela y yo la veía con una familiaridad tan extraña. Encaminada con ella pase unas semanas, como siempre que aterrizo en mi ritual de volver… pero para ella, extraordinario no era el día de volver, era un día como todos los días, de despertar a la madrugada,…

mayo 5 / Diario

Llego a San Martín de las Pirámides y busco la terminal de combis al Saltito. Hace calor y el pueblo esta abochornado, tanto como yo.  Una pequeña combi blanca espera en la estación, subo y de apoco se va llenando: señoras curtidas por el sol con  sus macetas, con niños, muchachas con mucho rimel, hombres con sombreros. “Buenas tardes”, “Buenas tardes” y se acomodan a un lado del otro. Avanzamos, cada uno va pasando su pasaje de mano en mano y aprevienen: “Bajan en el tope”, “en el puente”, “en la escuela”, “bajan en el poste”, y reciben su cambio…

abril 8 / Diario

Desde que volví a México dejé de publicar, a veces incluso, de escribir.  Ya pasaron seis meses. Ya fui al rancho de mi abuela, pasó navidad, viajé, comí, me reencontré con viejos amigos y conocí a nuevos. Hoy la cotidianidad de una ciudad como el DF me está absorbiendo y esa sensación me gusta: cuando algo ajeno se hace normal, cuando uno absorbe una nueva vida diaria, que sin embargo va irremediablemente atada a olvidar. He olvidado tantas cosas, tantos viajes y nombres, tantas experiencias, uno olvida, el hombre está hecho para olvidar como dice el poema: “Uno apenas es una cosa…

septiembre 15 / 30 días de regreso

De la maquina del tiempo y de cómo Tulia no se ha podido ir de Nueva Zelanda Era por el día 17 cuando en la Embajada Mexicana  arrancaba la maquina de los pasaportes -ahora la Máquina del Tiempo-   Cuando todo parecía ir bien, de repente el humo salía de la oficina y todo parecía caerse abajo: un viaje, el regreso, la cita de la visa, la fiesta de graduación, los tacos a una semana de distancia, la casa de la abuela, la navidad…  Mientras en la sala de esperas habían pasado ya tres horas, en la oficina la Cónsul hablaba…

septiembre 1 / 30 días de regreso

Me voy No me voy Me voy No me voy Me voy? La plática con la Embajada Mexicana ha resultado super cómica, ahora ya nos hablamos de tú me dice Tulia! No te vas a morir, justo pensaba en ti: tengo noticias sobre la maquina que hace pasaportes. La maquina que hace pasaportes ya abordó su avión y viene en camino, dice que el viaje es duro y largo pero que viene con todas las ganas de funcionar, dice que llega el Lunes. El martes aquí te quiero en la oficina. ¡Pero paciente! Porque hay que programarla y calibrarla y…

agosto 31 / 30 días de regreso

Entonces uno cree que se gradúa de soltador de amarras Y en cada puerto se lleva una sorpresa, por valiente tripulante, pirata o poeta, cada muelle una distinta estrella, cada isla una atadura nueva, Soltemos las amarras de la barca Soltemos ligaduras de la mente, de las venas… Y que zarpe el alma. Foto: Llegando a Mt. Maunganui abordo de Persimmon. Nov 2014

agosto 29 / 30 días de regreso

Esto de soltar. Quedan tres semanas. No es que sienta estrés, es que siento una profundidad que se acerca y me come, es la profundidad de dejar las cosas que conoces, porque aquí ahora se convirtió en lo conocido, esto, este país extraño y lejano es lo familiar, lo cómodo y querido. Hay una profundidad en el soltar, soltar las cosas como se sueltan las cuerdas de un velero y este tipo de profundidad trae certezas, inspiración, y ese sentimiento de ser arrastrada  hacia adentro como si del centro de la tierra se tratara, como una gravedad hacia el interior…