Categoría: Opinión

agosto 21 / Diario
Veo una rienda suelta y la cojo, un estrecho por donde meterme entre las palabras. Entonces se van abriendo. Te he dicho que a veces me hallo suspendida en un momento continuado eternamente cuando las gotas caen en el tejado y debo quedarme quieta, quietísima, casi aguantando la respiración escuchando el golpeteo galopante de su anuncio contra el tejado y viendo como se van escurriendo de apoco por la ventana hasta deshacerse por completo.