Categoría: 30 días de regreso

agosto 29 / 30 días de regreso

Esto de soltar.

Quedan tres semanas. No es que sienta estrés, es que siento una profundidad que se acerca y me come, es la profundidad de dejar las cosas que conoces, porque aquí ahora se convirtió en lo conocido, esto, este país extraño y lejano es lo familiar, lo cómodo y querido. Hay una profundidad en el soltar, soltar las cosas como se sueltan las cuerdas de un velero y este tipo de profundidad trae certezas, inspiración, y ese sentimiento de ser arrastrada  hacia adentro como si del centro de la tierra se tratara, como una gravedad hacia el interior de uno mismo, hacía la reflexión, hacia la contemplación, hacia la apertura de vivir los momentos abiertos y palpables y en el presente, porque son los últimos y los únicos (aunque todo en la vida es de por sí así: único) esto de dejar hace más consciente esa parte de nosotros que siempre está con nosotros y hace más palpable la parte de nosotros que puede cambiar: las cosas de alrededor, la ropa, los paisajes, la comida, lo que me gusta aquí (la quietud y tranquilidad) por lo que me gusta allá (el movimiento y los colores),  esas y todas las otras cosas que se me pegan a la identidad de quién soy. La profundidad de poder irme, es la profundidad de saber que no soy lo que está aquí o allá, si no lo que está adentro. Y eso, es estar libre.

agosto 27 / 30 días de regreso

Tal vez me inventé el invierno para quedarme en cama, los mapas como excusa para saltar fronteras y los bordes como excusa para escribir. Tal vez me inventé los amantes como excusa del amor, y tal vez nos inventamos los nombres para podernos nombrar a nosotros mismos. L me pregunta mientras nos miramos ¿eres otra de verdad o es que eres yo?

– Las dos cosas, respondo.  

¿No te has dado cuenta de que nunca, nunca en tu vida vas a poder ver tus ojos como yo los estoy viendo? nunca vas a conocer tu propio olor como yo lo conozco porque para ti ya es tan familiar que no lo puedes distinguir.  

Es que, tal vez teníamos que ser dos (o muchos) para podernos mirar las caras, olernos y para poder sabernos, porque, si fuera sólo uno, nunca se vería a sí mismo. ¿cómo pudiera conocerme a mi misma sin la experiencia de ser yo?

Aún así, cuando te veo a los ojos me veo a mi.

Y ese es el misterio.

agosto 25 / 30 días de regreso

Cada casa que habito y abandono
es como cambiar una cáscara,
cambiar la piel, la forma, el color,
los aromas, los sonidos de la mañana
y la luz que entra por cada
ventana.
Cambiar de casa no es cambiar de hogar,
Es cambiar la cáscara del hogar.

 

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