Categoría: 30 días de regreso

agosto 18 / 30 días de regreso

Pasó el domingo y el lunes y ahora está pasando el martes mientras veo los segundos a las 11:59 llevándose de mí un día más en este país, en esta casa en esta cama, en el invierno, contigo. Hay un misterio emocionante e intimidante (inspirador o aterrorizante) en no saber lo que sigue, en no saber lo que uno va a escribir a continuación. Dicen que uno de los más grandes errores del escritor es intentar saber lo que va a escribir con antelación, cuál será su próximo poema, su próximo escrito. Intentar saber lo siguiente que va a salir…

agosto 16 / 30 días de regreso

Ya no es de mañana El sol acaba como una mancha que se aferra al cielo y llora el rojo. Ya no es de mañana en la vida del hombre cuando uno ya vive de futuro. Hoy no he visto el reloj pero sé que es tarde. Hoy me dijo un amor que mirando la luna recordaba otro amor, que pensó estar completo, que pensó estar incompleto. Ese pensar que algo falta, esa tristeza por las cosas vacías, esa nostalgia. Es confundir que lo que se espera es el futuro. Es confundir la falta de algo con la falta de…

agosto 14 / 30 días de regreso

Te sientes como a casa, sabes y hueles como lo más familiar en esta vida, me enloquece pensar que tu también morirás me enloquece pensar que tu recuerdo morirá, cuando mueran todos los que te hayan conocido, cuando yo muera Me enloquece pensar que no viviré eternamente para mantenerte con vida. #30díasdeRegreso

agosto 13 / 30 días de regreso

28 cosas que aprendí en 28 días cruzando un océano 1.- Aprendí a pescar, a limpiar pescado y a comer pescado fresco y crudo. 2.- Aprendí nombres extraños de las partes de los barcos  que tal vez poco importa ya. 3.- Aprendí confiar en la naturaleza, en el mar, y en un completo desconocido. 4.- Aprendí que ya no me importaba que nadie me “entendiera” o parecer lógica. 5.- Aprendí a usar un GPS y cartas de navegación, a saber por donde viene el viento. 6.- Aprendí a soltar la tierra y todas las cosas de la tierra: Internet, FB,…

agosto 12 / 30 días de regreso

Cuento los días, estos días que parecen calmados y parecidos uno al otro y me pregunto ¿de qué se escribe cuando no duele nada? ¿Dónde está la poesía?, pienso: está en lo sublime. Entonces toqué la guitarra, miré paisajes, escuché música clásica, leí algún autor contemporáneo de estos apasionados y selváticos, pero no hubo nada. Llegué de nuevo al final de una línea sin saber que palabra le seguía, me asustó el abismo cuando parecí caer ante la blancura de la página vacía, de las sin-ideas, de la sin-palabras, de pensar que uno se ha quedado sin nada que merezca…

agosto 11 / 30 días de regreso

El camino de vuelta ya está señalado con migajas de pan sobre el mar. Necesité casi treinta días para arrancarme de un cuerpo, empiezo treinta días para volver a arrancarme de otro cuerpo: el de Nueva Zelanda, el del invierno, el de las ciudades limpias y verdes y las calles serenas, de los andares despreocupados de un pueblo tranquilo y fresco. Porque a veces necesito exprimirme a mí misma como un enorme grano lleno de pus. Así se siente de satisfactorio: sacar eso que se está por dentro cociendo, burbujeando, a veces incluso pudriéndose e hinchándose hasta que no cabe…