Día 28

28 cosas que aprendí en 28 días cruzando un océano

1.- Aprendí a pescar, a limpiar pescado y a comer pescado fresco y crudo.

2.- Aprendí nombres extraños de las partes de los barcos  que tal vez poco importa ya.

3.- Aprendí confiar en la naturaleza, en el mar, y en un completo desconocido.

4.- Aprendí que ya no me importaba que nadie me “entendiera” o parecer lógica.

5.- Aprendí a usar un GPS y cartas de navegación, a saber por donde viene el viento.

6.- Aprendí a soltar la tierra y todas las cosas de la tierra: Internet, FB, comunicación, entretenimiento, español, familia, amigos, historias, una forma de vivir.

7.- Aprendí a hacer del baño con las nalgas al aire (!y directo al mar!)

8.- Aprendía  a que necesito tan pocas cosas para vivir bien.

9.- Aprendí a no dormir ni una noche seguida (manteniendo guaridas de cada 4hrs)

10.- Aprendí a cocinar entre las olas, y aprovechar hasta el último grano de arroz.

11.- Aprendí a valorar cada gota de agua dulce.

12.- Aprendí a bañarme con agua salada en la cubierta de un barco en movimiento en medio del océano.

13.- Aprendí a pasar una tormenta, y que todas las tormentas pasan, todo pasa y se va.

14.- Aprendí a tener miedo, y que no importara, que se dejara pasar.

15.- Aprendí a escuchar una plática con todo el interés, y a escuchar una plática sin el menor interés también (sobre todo si no puedes huir a ningún lugar).

16.- Aprendí a hacerme mejor amiga de un hombre de la generación de mis papás (la otra opción era tirarnos por la borda  uno al otro…)

17.- Aprendí a tocar la guitarra con el libro “Guitarra para tontos”

18.- Aprendí a no-hacer-nada de la manera más divertida posible.

19.- Aprendí a estar en silencio por horas y horas y horas y horas.

20.- Aprendí a dejar de pensar (cuando acabe con todos los pensamientos posibles).

21.- Aprendí a vivir sin relojes, sin líneas imaginarias que separen  minutos o países.

22.- Aprendí a amar a alguien alegremente a la distancia.

23.- Aprendí de mi cuerpo, me hice más consciente de cada parte de él.

24.- Aprendí del erotismo en soledad.

25.- Aprendí a dejar las fórmulas, los planes, el control, el futuro, el pasado.

26.- Aprendí a soltar todo, hasta la idea de mi misma.

27.- Aprendí a confiar plenamente en la vida, es decir, en el corazón.

28.- Aprendí que no era necesario un viaje al mar para aprender todo esto, que siempre había estado ya en mí. (salvo por la habilidad de hacer popo al mar, claro).

Photo: Tom van Dyke – Capitán de En Pointe y fotógrafo.  En algún lugar entre México y la Polinesia Francesa.

#30díasdeRegreso

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