Día 29

Cuento los días, estos días que parecen calmados y parecidos uno al otro y me pregunto ¿de qué se escribe cuando no duele nada? ¿Dónde está la poesía?, pienso: está en lo sublime. Entonces toqué la guitarra, miré paisajes, escuché música clásica, leí algún autor contemporáneo de estos apasionados y selváticos, pero no hubo nada. Llegué de nuevo al final de una línea sin saber que palabra le seguía, me asustó el abismo cuando parecí caer ante la blancura de la página vacía, de las sin-ideas, de la sin-palabras, de pensar que uno se ha quedado sin nada que merezca ser contado.

Y luego…  ¡ahí está la poesía! Algo vino y se tropezó conmigo, me escupió  dos o tres versos tan rápidos que sólo vi pasar el último punto arrastrando los pies.

La poesía es lo que sucede cuando frío los ajos
cuando la leche está por  hervir,
y la carne está ya en su punto
y yo estoy tan lejos de cualquier pluma o papel…

Tal vez escribir es simplemente vivir.  Cuando las hormigas dejan de subir por las piernas y en el pecho ya no se sientan globos de colores o mareas estáticas de hielo, cuando ya no se sienta al viento, cuando las palabras dejan de ser o más bien, cuando dejo de serlas…

Entonces debo detenerme, tal vez preguntarme dónde estoy, que hago, quién estoy siendo, o tal vez sólo detenerme: sentir el frío, el árbol, la nube sin forma, el perro durmiendo y respirando…  y por supuesto, cocinar algo muy rico.

#30díasdeRegreso

4 Comments

  1. agosto 15
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    (Hace como años que no dejo un comentario en un blog!)
    ¿Dónde está la poesía?
    El instante presente y lo cotidiano. Esa es la poesía que me gusta leer (y escribir). ¡Bella!

    M

    • agosto 15
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      ¡Marina! que bueno verte por aquí. Justo pensé en ti cuando inicié esta serie porque tu vas también de regreso a España ¿no? o eso leí por ahí. 🙂

  2. agosto 20
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    Y de nuevo, esta noche en un bus que cruzaba cordilleras he pensado en ti y en cuánto me gustaría hacer el desafío de retorno porque ¿sabes? Cuando supe que volvías pensé: mira, qué poco le queda. Y luego: pero joder, ¡que a mí también! En fin, siempre conscientes de las cosas que no son, jajaja. Igual me apunto. ¡Besazo!

    • agosto 20
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      Que divertido 🙂 siii joder que tu también vas de vuelta. jajaja
      Una cosa bizarra. Hoy me han dicho en la embajada: la maquina para hacer pasaportes se rompió.
      Así hasta nuevo a aviso.
      Y yo había soñado que mi pasaporte estaba vencido (lo cual está) y que no sabía si México me reconocería como suya!

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