Día 9: Espiritualidad en la casa Maorí

Audífonos, una sudadera de la tienda de segunda mano… que me dejó ella cuando se fue… Pans deportivos que me quedan -jodidamente- bien.  La ropa interior se quedó en algún puerto, casi no la necesito. Música: árabe. Chinos cortos.

***

Me quedo dormida en el colchón del piso de la sala, mi espacio cada vez que regreso que viví aquí, mi whare. Leo toca la guitarra a mi lado hasta que me pierdo en el sueño. Recuerdo la primera ves que llegué a Cameron Street, en Auckland. la única en toda la cuadra entre lujosos y nuevos edificios que está llena de árboles, de cosas tiradas por el jardín, un velero en el patio, vegetales, ropa colgada. Una casa Maorí.

La familia de los 4 hombres morenos altos y fuertes y con un corazón gigante como sus manos. Thomas, Leo, John y Papá. Es un lugar de esos que no debes ni intentar entender. Surrealista o poético como quieras verlo. Nadie te explicará como funcionan las cosas, es tu casa. No preguntarán cuando te vas pero estarán tristes de que lo hagas.

Leo
Leo

Siempre me han gustado las conversaciones con Leo. Un hombre de pelo a la cintura, ojos rasgados, tatuajes, y una sonrisa -siempre-… un tipo de lo más relajado. Me cuenta de las tradiciones, del idioma, de su abuelo Bruce Biggs que (en Wikipedia): fue el primer profesor en enseñar el idioma Maorí en la universidad de Nueva Zelanda y a toda una generación, publico más de 100 libros… pero Leo me cuenta de como descubrió una nueva tribu Rotuman en Papa New Guinea y tuvo que traerse a dos tipos a vivir al garaje para probarlo, dice riendo: ¡llevaban huesos en la nariz!

Como sea, el silencio es lo más disfrutable aquí, que no pregunten por historias, por entretenerse.

– ¿Has oído del Vipassana?, dice Leo. Es un retiro de silencio por 10 días.
– !Si! estuve a punto de ir pero… cancelé.
– Ha, tu no tendrías problemas ahí. Eres tan… silenciosa. Me recuerdas a la gente de ahí.
A veces quiero llevar a amigos porque… hablan mucho, y  ahí puedo verlos silenciosos. Realmente puedo verlos.

Thomas
Thomas

Thomas viene y me saca de la computadora para llevarme a ver un espectacular atardecer, a un repentino festival de yoga, a ser extra en una película de Rugby por 50 dolares o a un mercado nocturno. De estar sumergida en mi, de repente me encuentro en situaciones de lo más extrañas o divertidas: como terminar haciendo yoga y bailando música electrónica combinada con mantras…

 

Una vez pensaba que al estar interactuando con personas de alguna forma me “sacaba” de mi misma, la atención se iba hacia la conversación, hacía afuera. Pero ya no es así. En este momento no hay nada que me distraiga de ese centro.

Como sea, prefiero quedarme  en casa la mayoría de las veces.

Leo: – Hey, buenos días (cara modorra) ¿sigues marinandote?
– Si! eso hago… (enrollandome más en mi cobija).

¿Cómo puede uno no ser espiritual?, me pregunto recordando los mantras del festival… supongo que es una expresión, un camino como lo son otras religiones. Yo no tuve opción, tenía una urgencia. Desde chica  no me sentí atraída por hacer grandes sumas de dinero, de tener cosas lindas, ropa linda, no soñaba con la relación perfecta, hijos y una casa. Recuerdo en mis épocas en la preparatoria, en las clases estaba distraída pensando que debía haber un error en todo esto, porque, si digo: mi cuerpo, mi mente, mi alma ¿Qué o quién es el mi?

Yo buscaba algo… algo que me inquietaba, pensé un tiempo que debía entregarme a ayudar a otros, estudié enfermería. hice lo mejor que pude, enserio lo hice… y esa inquietud, un tipo de nostalgia por entender la vida seguía… empecé a leer de existencialismo, de espiritualidad… viajé mucho, lo sigo haciendo… crucé un océano, me entregué al mar abierto, sin planes sin dinero sin ningún propósito más que disfrutar y tal ves… si lo dejaba todo entendería o encontraría la pieza faltante del rompecabezas. Jaja nadie me dijo que no era necesario cruzar un océano! como nadie le dijo al abuelo Biggs que no necesitaba traer a dos indígenas para probar su existencia. Siempre habían estado allí… descubiertos o no (y sin embargo es adecuado).

Tengo libertad para hablar, y al mismo tiempo no se necesita decir nada. Escribo porque la existencia en sí misma es un acto creativo. De la más pura y fluida creatividad.

Leo dice ahora mismo:
– Hey ¿vienes a cenar?
– !Si! espera que termino de escribir algo…

**Nada, solo una tipa que se cuestionó todo lo que era hasta que la misma pregunta devoró al preguntador.

Con los chicos
Con los chicos. Foto: Tom VanDyke (SI!, vino de visita)

¿Qué es el Desafío Sweet?

Es una Dinámica Creativa que se originó en Caminomundos.  El desafío es escribir una entrada de Blog durante 16 días seguidos teniendo una meta que va más allá de la escritura.

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2 Comments

  1. mayo 18
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    Gracias por compartir en el momento justo!!! Es realmente un regalo!!!

    • mayo 18
      Reply

      Me alegra mucho que sea un regalo 🙂

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