Día 2: Los días absurdos

Los días aquí han sido dados a la música. Una cuerda, un pitch, presiono la sexta en el cuarto traste que con el capo sería la primera, la segunda y la tercera en la segundo también. Uno, dos, y tres… se ha formado una melodía muy conocida. Había pensado que era más difícil… como todo lo que no se hace y cuando se hace se descubre de que se trataba “solo de hacerlo”.

Bajo un nuevo libro: singing for dummies. Río con el gato y lo miro con ojos de disculpa de antemano pues… mi única compañía tiene el oído amplificado para escuchar pasos de ratón. No te culpo Misha si huyes por el medio día y regresas a la tarde, cuando yo ya me harté de notas y de “E menores” “Gs”, “Cs” y los dedos rojos. Me grabo cantando y tocando para ver y escuchar a Tulia.

Tengo la costumbre de encontrar una esquina en la alfombra de cada casa, una donde me tiro con la computadora abierta, la guitarra o un libro y me camuflajeo con el tapiz y los sillones, me adueño del rincón y paso absorta horas en cosas absurdas. 

Aquí en la casita de Paihia. Una esquina donde le llegan los rayos del sol por la tarde frente al ventanal que tengo bien abierto, para que el viento me ponga los vellos de punta pero el sol me entibie la piel que llevo desnuda. ¡Revolución  he dicho! con el torso y el pecho al aire, por el balcón pasa el sol de derecha a izquierda. Otro día.

Salgo al marcado,  una casa en construcción y trabajadores Kiwis con piernas gruesas shorts cortitos, aquí se ve que la practica del Rugby los tiene en forma, pero estos albañiles no chiflan como en México aunque tal vez no les haría el feo.

Este pueblo me recuerda a Veracruz… por la humedad, las casas de colores a cada montaña, y el mar a los pies. Río de lo absurdo de la mente al tratar de encontrar siempre un parecido o comparación con lo conocido,con una referencia.  Un chico de sonrisa coqueta me dice dónde queda y al final regreso cargando una lechugota como un ramo de flores: con esto me alimento por un par de días. Me siento a ver el mar y los cielos abiertos de este lugar, cuidadosa de que los tres dolares con los que compraré la comida de mañana no se salgan del bolsillo.

¿Cuanto tiempo pasa? Ha… Si… Si. Estoy. Todo lo que existe en este momento es la sensación de Estar. No de ser algo-alguien, si no solo de Estar.

Estoy inmersa horas en cosas absurdas. ¿Ya te lo dije? En algún lado leí que todos podíamos decir cosas absurdas, lo malo es decirlas en tono solemne… me río para mi entonces cuando publico esto de la página web. Un nuevo juego. No se bien como funcionaría pero como todo en la vida… las piecitas se va cayendo como tetris para encajar unas con otras hasta caer en su propio lugar. ¿Y qué digo? como si todo tuviera que caer en su “propio” lugar cuando más bien es el hecho de haber caído “ahí” lo que lo hace ” su propio lugar”.

Cosas absurdas: despertar y sin recuerdos de ayer, tentar mi cuerpo para ver quien está acá. Hornear un pan a media noche con la receta de las alemanas. Traducir videos a español soloporquesi. Que me sienta en constante enamoramiento y no haya nadie… más que la vida en sí misma.

Y por supuesto que escriba sin un propósito en particular, más que por el gusto.

¿Qué es el Desafío Sweet?

Es una Dinámica Creativa que se originó en Caminomundos.  El desafío es escribir una entrada de Blog durante 16 días seguidos teniendo una meta que va más allá de la escritura.

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