-Sólo – Por este instante

{Día 15 de 30}

N me escribe  “Tengo una importante pregunta que hacerte: ¿Cómo escapas del aburrimiento en la vida cotidiana?”

Hmm… No me aburro, le digo, porque tomo mucho té.  En una taza pongo una bolsita de té.Luego pongo agua caliente. Al té caliente le pongo miel. Al té dulce le pongo leche. Y luego lo tomo glup-glup-glup y -sólo- por ese instante – no existe nada más.

Después de tan ardua explicación, salí a pasear bajo el sol por la calle que va al supermercado. Por un instante salgo del camino para pisar de lado, dejar pasar a los que llevan prisa, a los que quieren llegar y alzo la vista. Han de pensar que soy tonta. Que me quedé ahí parada viendo los pájaros que migran. Pero no se dan cuenta, que ellos, tampoco, van a ninguna parte.

Retomé mi andar y llegué al supermercado. Todas las verduras requerían de mi atención pero me detuve sólo frente a un contenedor. ¡No creo que nadie haya elegido con tanto detenimiento sus tomates! los observé, los tomé entre las manos, los giré, como si me estuvieran dando alguna información y al final elegí tres de ellos. Ya en casa los rebané con extrema cautela, como si el mundo – en éste instante – pendiera de cortar la perfecta rebanada de tomate.

En el patio pasé horas dedicada al estudio del comportamiento de las gallinas. Son tres: una blanca, una oscura, y una pinta. Y mis resultados de la observación de campo se traducen de la siguiente manera:
Rascar – picar -rascar
picar – rascar rascar rascar

picar – picar- picar (ese es el instante donde soy perseguida por una de ellas).

También el tiempo, o desapareció o se detuvo (que para el caso es lo mismo) mientras tocaba la guitara. Dedos presionando una y otra cuerda a veces con ritmo y muchas otras con desafino. Pero -sólo- por este instante – no pienso “bien” o “mal”,  sólo me dejo llevar.

Más tarde me sumerjo en la espuma de un capuchino. Nado en burbujas tibias de leche y dulce. Sorbiéndolo de a poco, entibiando las manos cerradas contra la taza. Que suavidad algodón paladar. Que tibieza de hogar, entonces – sólo – en este instante – no me pregunto que haré después de haber saboreado la última gota.

Aquí largos ratos son ocupados admirando al gato hecho un ovillo en el sillón. Lo observo y el tiempo deja de tener minutos y se cuenta por las veces que su panza sube y baja mientras duerme. ¡Con qué tranquilidad! Con sus ojos cerrados como líneas, apacible nada lo perturba. Entonces – sólo – en este instante – parece como si nada en el mundo pudiera estar equivocado.

Al terminar el día escribo con papel y lápiz, una manta en las piernas mientras gotas de lluvia resbalan de a poco por la ventana. Entonces – sólo – por este instante – no hay nadie que escriba ni nadie que lea. Hay palabras que igual podrían, no significar nada. Y sintiendo felicidad gratuita – sólo – por este instante, no me pregunto a qué va atada.

One Comment

  1. valeria
    diciembre 30
    Reply

    me encanta!

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