Taumarunui: un adiós en presente

{Día 13 de 30}

¿Recordaré este lugar? ¿las montañas? ¿miraré alrededor buscando los bosques de pinos… las borregas ir a visitar el río? Hasta ahora, el único lugar por el que siento nostalgia algunas veces es por las Islas Marquesas, por Nuku Hiva…  si es que cierro bien los ojos y recuerdo cuando llegamos de mar abierto. Y es disfrutable, una nostalgia de sentirme tan lejos…

Recordar del latín re-cordis: volver a pasar por el corazón.

Pero Taumarunui es distinto. Un pueblo que salió de la neblina para acogerme, abrazarme por estos meses y sé que se perderá entre la neblina de vuelta. Tal vez por eso le he sacado tantas fotos, como en vano intento subconsciente de llevármelo sabiendo que es un lugar que pertenece entre la niebla. Gracias lugar de descanso y completa hibernación. Es el momento perfecto, el tiempo justo de la retirada y los adioses.

Siento tan palpable lo transitorio de los lugares, de las situaciones, de las personas y al mismo tiempo 6 semanas parecen una vida tan llena de detalles, tan llena de diferentes. Esparcimiento de borregas, dibujos de niebla entre las casas, caminatas diferentes al lado del mismo río, o andar en bici por las montañas sola o con compañía. Me siento parte y a la vez lo veo desde fuera – todo transitorio, todo corriendo… y todo en presente. Y entonces sólo conozco este instante que lo encierra todo -o que lo olvida todo-. Como saberme parada aquí mismo y estar en constante movimiento… como el stream, la corriente-momento. Y la comprensión interior de que:

El presente dura la eternidad.

Y ciertamente no me siento exenta… perdonada… salvada… segura… no si a momentos esa sensación de pender de un hilo, de saberme que sólo hay una ligerísima línea para que algo se desacomode en el universo o mejor dicho, se acomode de forma distinta  – digo: es tan fino el pequeño cambio de percepción y  sin embargo lo cambia absolutamente todo. Tal vez es esta pequeña tensión, el de saberme en una fina linea interna  hace sentirme palpitante y presente.

Hoy pasé un día entero escuchando hablar a los dueños de la casa sobre su viaje. Algunas veces con atención genuina, otras de broma, otras sólo presente con la mente en blanco (de todas formas no necesitaban respuesta), al final de la noche el punto  donde me pregunto:  ¿estoy haciendo algún esfuerzo para poner atención o para no ponerla?  como el televisor: tengo la incapacidad de ver el televisor, simplemente no capta mi atención, lo veo en un estado meditativo pero no lo estoy prestando atención más que como un punto de referencia en el cuarto.

Estoy sintiendo mucho cariño por todos los de aquí. Por Greame, los dueños de la casa, Lynn, Robin, Mark, y Kiko el gato… cada vez sabiéndome en ellos, cada vez sabiendo que me muestran algo de “mi”.  Un tipo de amor más bien neutro, sonrío, me hacen reír y me llenan de chocolates. Hoy un día de excesos en la comida, verdaderamente excesos. No recuerdo haber comido tanto desde Italia. Trance postprandial más el postre.

Último día en Taumarunui me digo…

Lavar la ropa de cama
Sacudir las siluetas que restaron
Sacar los olores de amores en las almohadas
Prender fuego a recuerdos y diarios
Empacar con especial cuidado de no entrar fantasmas
Hacer un trato con el gato testigo
Regar las plantas con fluidas sobras
Una última tarde en la bañera – agua hirviendo
Colectar kiwis para los amigos en Auckland
Despedirme de mis amores las borregas
Y de mis botas de hule
Y de mis guantes de trabajo que nunca usé
Porque dejo de ser granjera: es tiempo de ciudad.
Dejo una casa tibia y habitada.
Los dueño nunca sabrán las razones de esas repentinas ganas
de querer comerse a besos frente al fuego
alfombra que un día se transformo en zona de acampar, y de guerra y de amor.
Shhh…
Taumarunui el lugar donde he vivido más tiempo en NZ. Pueblo de niebla, tan escondido de todo lo demás… poblada por un millar de viejitos que juegan al bingo los miércoles y aman ir a caminar tanto como el helado y tomar el té.
Me voy consentida, bien comida, y llena de besos.
Otro lugar donde transitoriamente soy parte.

¿Qué es el Desafío Creativo 

Es una Dinámica  que se originó en Caminomundos.  El desafío es escribir una entrada de Blog durante 30 días seguidos, pueden ser escritos, poemas, fotografías, etc. ¿Te animas?

AQUÍ: Es un experimento de escritura /creatividad donde mezclo mis diarios… a veces escribo del presente y otras veces comparto mis viejos diarios, los que escribí mientras vivía en un velero por un año.

2 Comments

  1. julio 14
    Reply

    “sacudir las siluetas que quedaron”

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