Un volcán y un velero

Nos teníamos que encontrar en un volcán. Esa pequeña isla nacida de una erupción. En la taquilla del ferry pido al chico un boleto de solo-de-ida para Rangitoto y dice afirmando:
-no, pero tu quieres el de regreso también…
-no, no quiero el de regreso
-pero no hay nada en la isla, ni tiendas ni casas ni hoteles, nada
-pero yo no quiero un boleto de regreso. Con cara de incomprensión y sin muchas ganas me vende un boleto sin retorno.

Voy pisando por el camino de piedras negras volcánicas salpicadas de conchitas blancas a la orilla de un agua verde azulada, un día claro, y la sombra de los árboles haciendo dibujos en el camino oscuro. Hawk, el velerito verde es el único anclado en la bahía. Veo una lanchita roja que se aproxima a la orilla y sigo mi camino para encontrarme con el Capitan C… pienso que tiene un nombre apropiado para capitán… es la tercera vez que nos vemos en NZ y la única que ha sido planeada… la locación del encuentro vino en un mensaje de texto la noche anterior al celular de mi amigo I, otro marinero… ¿y el nombre Rangitoto? lo supe por L, en un paseo nocturno por la playa unos días antes me dijo -todo este tiempo veías un volcán desde la ventana sin saberlo…

S me pregunta que pienso del destino…. aunque sé que escribe más para si misma que para nadie.  ¿Será que destino es  ese misterio de la vida  que no puede ser entendido, entonces lo limitamos en un concepto llamado “destino”?

Rangitoto! haa si… entonces el velero, la explicación de L… que cenaramos gambligs en el barco rojo metálico de I, los girasoles, mi playera de sailing recuperada esta semana y que L viva ahora en un volcán del otro lado del mundo… todas casualidades o como quieras llamarlas…  y con ellas el recuerdo de la última semana intensa en Auckland:

Me dices mira como se ven las olas entre las ramas y yo sé que estás hablando de nosotras… Nos vemos a los ojos mientras estoy adentro adentro, entonces adentro parecen haber perdido los limites, entonces ya no sé donde estoy, ya no sé si estoy afuera o adentro o si el mundo se invirtió o yo me vertí mientras que el movimiento de la tierra se procura a si mismo, vamos así, sin manuales de navegación… Nos hemos tornado oceánicas…
Me dices que trip, y yo imagino entonces un viaje dentro…
Por eso me gustan las mañanas, porque te veo tan claro…
Te digo me siento tan presente, Y esa es mi embriaguez.

Abordo el velero Hawk, ya nos conocemos, no hay necesidad de introducciones extensas con C. Nada más tengo los dos pies del barco me da un trapo y un contenedor… -día de limpieza de tu cabina. Así que sin hablar nos ocupamos de las tareas del día… como pescar la cena, buscar un ancladero para pasar la noche, guardar las velas, pasar horas en contemplación de montañas y olas.

Esto es vivir al mar… después de días y días sin bañarme y sin ir a tierra NO pregunto cuando iré a tierra ni si hay una regadera cerca… cosas sin importancia. C me empuja por la borda al mar, (prometo que yo iba a saltar de todas formas!) y me sacudo un poco de mugre en la helada agua de NZ… ha sido un día largo y hermoso de navegación: entre 15 y 20 nudos de viento, pequeñas olas, un día claro, inclinación de 20 grados del barco, llevamos el viento de costado … mantengo la guardia dirigiendo a mano (handsteering) en lo que C toma una siesta… para luego anclar a las afueras del río de Whangarei…

El mar es familiar, los sonidos del agua pasando por la quilla, el viento y el sonido de los winches al poner tensión en las cuerdas… Pienso que una vez más dejo atrás cosas, “mis cosas””mi espacio”, comodidades, internet, facebook, y veo que nada de eso necesito para ser yo… que alguien pudiera tomar de mi todo eso y yo seguiría aquí. 
Lo 
que sea que pueda ser perdido, eso no soy yo.

 

4 Comments

  1. octubre 8

    Preferiría no poner nombre
    pero no se puede
    No prefiero decir México, esta vez no
    estamos cerca
    mientras E cocina una salsa de tomate (exquisita)
    y los veleros: mirá las fotos de Tulia, le digo
    y me estremezco de verte ahí, de la sonrisa, de la complicidad
    Porque un velero puede ser una cabañita sin baño, ni ducha
    Lavarte los dientes por la mañana mirando la montaña
    Recordar el poder de los libros
    Recordar caminar por el pasto, el frío de las piernas
    (anduve todos los días en chancletas para decirle a mi cuerpo:
    tú puedes)
    y los besos
    y el espacio adentro-fuera

    te quiero mi niña.

    • diciembre 20

      Yo te quiero más.

  2. Ollin
    febrero 16

    Que bien escrito está esto! Soy mexicana también y vivo en Auckland. Veo Rangitoto todos los días y ahora cada vez que lo vea voy a pensar en la historia de una chica desconocida que se encuentra con el Capitan C en la isla.

    O.

    • febrero 17

      Holla Ollin! que buena onda que también andes por acá. Te mando un saludote, Jeje ahora estoy a tierra pero pronto vuelvo con el capitán C por otra aventura jajaja… Abrazos!

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