Vivir a bordo de un velero es…

– ¿así que nunca te habías subido a un velero?

-No nunca

– ¿y quieres cruzar un oceano en barco?

– Hmm… pues si…

-¡Bueno, al menos sabes nadar!

 

Las personas estaban impresionadas porque yo venía de “la montaña” decían cuando les hablaba de Guanajuato. El vivir en velero  o navegar no es -aún- parte de la cultura en México, aunque en nuestra costa estén los puertos más conocidos para iniciar los viajes que cruzan el Atlántico y el Pacífico.

Yo sin embargo estaba más impresionada con la vida que lleva “la comunidad de marineros”, encontré todo tipo de personas en los barcos, gente con historias asombrosas de cómo llegaron a este estilo de vida, hombres que llevan más de 20 años viviendo en velero, parejas jóvenes que viven-trabajan-viajan de país en país de esta forma, familias con niños (donde los niños nunca han vivido a tierra), personas de diversos orígenes y países.  Descubrí también que la “comunidad de marineros”  es un pequeño grupo de personas alrededor de todo el mundo, se conocen entre sí y aún cuando no se conozcan, siempre se ofrecen ayuda.

 

Vivir a bordo de un velero es tener amigos donde quiera que haya otro velero. 

 

Llegue entonces a viajar y vivir a bordo de Romany Star. Pablo, el capitán necesitaba ayuda para llevar su velero de Barra de Navidad a La Cruz en Nayarit y yo aprendería lo básico de “velear”.  La primera impresión que tuve de un barco fue el reconocimiento del espacio donde se vive, parece todo tan compacto y cada cosa tiene un lugar específico y una forma de acomodarse pues cada rincón del barco esta bien aprovechado.

Después de eso viene el reconocer el espacio que ocupa el barco en el agua, el decir bueno este es el espacio en el que vivo, camino, duermo, viajo, como, y después de eso esta el agua. Hay un sentimiento de ser un pequeño mundito flotante, una desconexión con el mundo a tierra que se ve desde lejos, pero al mismo tiempo una conexión distinta y más fuerte con todo alrededor, la naturaleza, el agua y su constante cambio. Para mí esas semanas fueron de aprender esa forma distinta de experimentar el mundo viviendo en el agua. Fue entonces cuando pasaron los días flotando que comprendí lo ligero que podemos llegar a ser pero también fui consciente de lo mucho que pesamos.

 

Vivir a bordo de un velero es vivir flotando.

 

Por tres semanas aprendí en inglés lo básico de los veleros, los nombres de las velas, las partes de los barcos, los nombres de las cuerdas y cual sirve para cada vela, para alzarla y controlar la velocidad del velero, aprendí también de nudos y que cada cosa tiene un nombre distinto solo por pertenecer a un barco. Aprendí el lenguaje de la navegación pero sobre todo aprendí el lenguaje del viento, que un velero es porque el viento, y yo fui porque el viento también. 

 

Vivir a bordo de un en velero es saber reconocer la dirección y fuerza del viento. 

 

Siempre me preguntan si me mareo, es una de las más grandes inquietudes que tienen las personas al hablar de vivir en un barco. Yo no me mareo pero tengo incomodidad el primer día de navegar, me siento débil y si hay mucho movimiento no cocino, ni leo, ni nada, solo estoy afuera en la brisa. Hay sin embargo muchos factores y muchas respuestas distintas a la pregunta del mareo. Se supone que todos en cierto punto podemos llegar a mareamos pero el límite para cada persona es distinto. Conozco personas que se marean y que viven en barcos pero depende del tipo de barco, la fuerza del viento, el tipo de olas y que dirección que tengan. Las personas que se marean me han dicho que se acuestan en piso, lo más cercano al agua, otras toman medicamentos, y otras se han ido acostumbrando a vivir así, pues el mareo no es todo el tiempo si no en ciertas circunstancias.

 

Vivir en un barco es vivir en movimiento constante. 

 

He estado conviviendo en los últimos siete meses con todo tipo de personas, algunos con un nivel económico promedio, y otros que prácticamente pudieran comprar cualquier cosa que quisieran…  y sin embargo en un barco todos cargamos con ciertas pertenencias que caben y no más. Las prioridades son muy distintas en la vida de los “marineros”. Pablo, por ejemplo, así como Bob capitán de Gaia fueron dueños exitosos de empresas en Estados Unidos. Crearon sus propios negocios, vivieron una vida de lujos y excesos, fueron dueños de carros, propiedades, y cosas. Ambos un día simplemente se cansaron de ese estilo de vida y vendieron todo, se compraron un velero y se fueron a vivir al mar.
En este tiempo he utilizado no más de 4 shorts, 6 playeras, y dos trajes de baño, tengo un par de sandalias y uno tenis…  es lo único que necesito.

 

Vivir a bordo de un velero significa vivir con pocas pertenencias.

 

Por otra parte no me costó mucho descubrir las desventajas que tiene este tipo de vida. En primer lugar, hay un apego al barco, una ves que se es dueño de un barco hay una “preocupación” constante por el. En segundo lugar es que puede llegar a ser muy caro, alguien me dijo “es como un hueco en el oceano donde tiras dinero”. En tercer lugar es que todo gira alrededor del barco, esa es la prioridad. Y por último es que es constante trabajo, siempre hay algo que arreglar e incluso las cosas más simples como conseguir agua consumen energía y tiempo.

 

Vivir a bordo de un velero es trabajo y vacaciones todo al mismo tiempo.

 

Algo curioso que me pasó es que escuchar las conversaciones entre “la gente de los barcos” me recordó tanto a estar en el rancho de mi abuela, donde mis tíos que son campesinos hablan todo el tiempo del clima, la tierra, las plantas. Entre los marineros se habla de la luna, se pone atención a los cambios en las olas, la temperatura, el clima…  se habla también de peces, de corales, de cielo, o de la visibilidad del agua.

 

Vivir a bordo de un velero es hablar del clima.

 

La vida en un velero incluye trabajo físico, se siente uno muy presente pues se usa el cuerpo de formas distintas, además de practicar deportes acuáticos, nadar, bucear, largas caminatas cuando llegas a tierra. Viviendo en un velero uno se vuelve sensible a los ciclos del propio cuerpo y a los ciclos de la naturaleza. Yo me descubrí más llena de algo salvaje.

 

Vivir a bordo de un velero es vivir descalza. 

laundryenpointe
Colgando la ropa abordo de En Pointe, Raiatea, Polinesia Francesa. Photo by: Tom Van Dyke

3 Comments

  1. Vicente Camarillo
    febrero 17
    Reply

    ¡Hola, Tulia! ¡Excelente tu travesía! Me gustaría hacerte una pregunta… ¿Sabrás de algún barco que zarpe de nuestro México hacia el viejo continente? (España/Marruecos) ¡Saludos y suerte!

    • abril 20
      Reply

      Hola vicente! gracias por pasar por aquí y escribir. Fíjate que si hay varias rutas que van de México a Europa… hmm muchos de ellos pasan por el caribe, ya aprovechando el viaje y luego cruzan el Atlántico. El punto es saber en que temporadas. Es lo más importante ya que los barcos se mueven por el viento. De Octubre a Diciembre se que van de Europa a America… pero no estoy segura al contrario. Te recomiendo que pases por la página de findacrew.com y hay una sección donde hablan de rutas y temporadas.

      Ojalá te sirva de algo! Saludos!!!

  2. Adrian
    abril 21
    Reply

    Hola Tulia! que lindo todo lo que contas! yo ya me estoy preparando para irme a vivir a bordo de un velero, estoy preparando mi vida y alguna renta de apartamentos en alquiler, ojala algun dia te pueda cruzar por algun puerto o playa del mundo, calculo tener todo armado para el 2016, ahora necesito que me ayudes un poquito, mi pregunta es cuanto se gasta por mes promedio, se que la pregunta es muy abarcativa, pero para que sepas yo me arreglo con muy poco y no necesito de lujos para vivir, con solo lo basico me encuantro bien, no se el tema de amarres por el mundo, que costo tienen ? o cosas asi, bueno te mando un gran abrazo y gracias por tu ayuda, te super felicito por lo que haces!!

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