Y estoy aquí de paso…

Aveces  me pregunto si voy hacia adelante o estoy regresando. En el tiempo parece que me muevo, parece haber una continuidad en las líneas que se marcan en mi cuerpo, en los árboles que crecen hacia arriba, en mi sobrino que ahora habla y antes no lo hacía… en los detalles que hacen de una silla nueva una silla vieja o una rota.

Y sin embargo  me siento regresar…  que pronto alcanzaré la orilla o bien, el fondo. Las tardes se nos van escapando entre los rojos y luego regresan los rosas de las mañanas, porque siempre regresan… ¿A dónde se van? ¿De dónde regresan?

Anoche te observé dormir, y estabas tan tranquila… con ese subir y bajar tan frágil que me pareció que en algún momento te detendrías y yo no sabría que hacer.  Te esperé hasta que regresaste. Ese lugar a dónde nos escapamos me parece misterioso y lejano pero tan cerca que cada día me escapo por la noche para abandonar todas las preguntas y abandonarte a ti también.

Me pongo todo en duda, hasta mi nombre. Es así como alcanzo a rescatarme. Es así cuando puedo separar el nombre de lo que es, es decir de lo que soy.  A veces me arriesgo en los bordes y me tiento con probar hasta donde hay un fondo, pero es todo una ilusión. Tulia está aquí de paso.

Hoy decidimos escuchar la misma música, entonces pienso que se está creando algo, ese soundtrack del tiempo… que mientras escucho una mujer con un canto sensual e hipnotizante ya todo me penetra las células… estamos formando las historias. Estamos atando la música al momento y la música al recuerdo y la música a nosotras y a los muertos. Porque serán los momentos muertos los que vuelvan cuando un día escuchemos estas canciones desde el otro lado del mar.

Quiero tu soundtrack.

Nos hemos cambiado de casa y con ello ese sentimiento tan especial de hacer de una casa nueva el hogar. Para luego barrer, y recoger, sacudir los restos, limpiar, y cerrar la puerta. Podría decir que me ha pertenecido. Podría decir que esta parcela de tierra ha sido mía. Pero llegaría el tiempo a reclamarme el nombre de las cosas, para dejarme de nuevo desnuda, limpia, ligera y lista.

Te digo que a veces veo como el presente pasa ante mí y luego entra al pasado. A veces me da nostalgia porque estoy palpando el tiempo. Veo abrirse el instante, florecer y luego caer y morir seco y abrupto, entero o a pedazos, al principio era tan triste que me volvía  azul… pero el nuevo que siempre viene es más hermoso que el anterior…  y el siguiente lo es aún más… y así… y así…  Hay una belleza cierta en las cosas muertas.

¿Ya me estoy volviendo pasado?  Con cada letra de este párrafo… que te escribo y que tú lees. Pero no es importante si sé que mientras me escapo estoy regersando. Si el espectáculo se acaba… ya nos iríamos todos riendo, me enrollaría en una cobija y me hundiría en la panza de mi madre, ahí donde fui, la mejor versión de mi misma.

Estoy en esta continua locura de vivir hasta la muerte.

 Photo: Rocks & Time. At our little house in Waipu. 2015

2 Comments

  1. mayo 31
    Reply

    “Hay una belleza cierta en las cosas muertas.” Hoy mismo he quemado varios cuadernos, y he entendido esa belleza.

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